El pintor de la vida moderna (Taurus Great Ideas)

El pintor de la vida moderna (Taurus Great Ideas)

Charles Baudelaire

Language:

Pages: 69

ISBN: 2:00366477

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub


A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos. Poeta, esteta y hedonista, Baudelaire fue además uno de los más revolucionarios críticos de arte de su época. Aquí profundiza en la belleza, la moda, el dandismo, el propósito del arte y el papel del artista, y describe al pintor que, en su opinión, expresa de un modo más pleno el drama de la vida moderna.

Heretics and Heroes: How Renaissance Artists and Reformation Priests Created Our World

Schiele (Art dossier Giunti)

Vermeer's Wager: Speculations on Art History, Theory and Art Museums (Essays in Art and Culture)

The Creators: A History of Heroes of the Imagination

The Shape of Time: Remarks on the History of Things

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

pintor de marinas pinta los distintos tipos de barcos. Toda carrocería suya es perfectamente ortodoxa; cada parte está en su sitio y no hay nada que retocar. En cualquier posición en que se lo disponga, a cualquier velocidad a la que se lo impulse, un coche, como un buque, cobra en movimiento una gracia misteriosa y compleja que es muy difícil de taquigrafiar. El placer que obtiene de ella el ojo del artista se desprende, al parecer, de las figuras geométricas que un objeto de por sí complejo,

están hábilmente dibujados, los miembros de un mártir desollado, el cuerpo de una ninfa en éxtasis, comportan un género de placer en el que el tema no influye en absoluto; si para usted no es así, me veré obligado a considerarlo un verdugo o un libertino. �Pero, en fin, �de qué sirve repetir una y otra vez estas verdades inútiles?». Puede que sus lectores, señor, aprecien mucho menos tanta retórica que los detalles que estoy impaciente por darles sobre la persona y las costumbres de nuestro

él, como de Stendhal, que le aterraba pasar por ingenuo. Escéptico y aristócrata, solo conocía la pasión y lo sobrenatural por su trato forzado con el ensueño. Como odiaba las multitudes, rara vez las consideraba otra cosa que iconoclastas, y los actos de violencia cometidos en 1848 contra algunas de sus obras no hicieron nada por convertirlo al sentimentalismo político de nuestra época. Había incluso algo en él, como el estilo, los modales y la opinión, de Victor Jacquemont. Sé que la

pliegan a su gusto; quieren impactarlo, sorprenderlo, dejarlo estupefacto mediante estratagemas indignas, porque lo saben incapaz de extasiarse delante de la táctica natural del arte verdadero. En estos días deplorables ha surgido una nueva industria, que no contribuyó poco a confirmar la fe en la tontería y a arruinar lo que acaso quedaba de divino en el espíritu francés. Esta multitud idólatra, se entiende, postulaba un ideal digno de ella y apropiado para su naturaleza. En pintura y

mirada y su gesto. En esta vasta galería de retratos (la de Versalles, por ejemplo) la proposición se verifica con suma facilidad. Pero se puede ir más lejos. En la unidad llamada nación, las profesiones, las castas, los siglos crean variedad, no solo en los gestos y los modales, sino también en la forma concreta de la cara. Tal nariz, tal boca, tal frente ocupa un tiempo que no pretendo determinar aquí, pero que sin duda puede calcularse. Los retratistas no están muy familiarizados con estas

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